Nuestros docentes deben comprometerse efectivamente con sus alumnos en un marco de respeto, interesándose por todos los aspectos de su desarrollo psico-evolutivo.

El profesor debe estimular y motivar a sus alumnos en el desarrollo y valoración de su ser individual, impulsando el descubrimiento de su propia autenticidad y vocación.
En base a los principios filosóficos y educacionales que fundamentan nuestro quehacer educativo, las características del profesor o profesora que se desempeña al interior de nuestro colegio, deben apuntar a reconocer su propio estilo pedagógico, caracterizarse por un estilo de enseñanza que lo identifique y con un sello propio y finalmente que sea capaz de reconocer y adaptar su forma de enseñar a los distintos tipos de aprendizaje que poseen nuestros alumnos,
dividiendo de esta manera su perfil en los siguientes ámbitos:

Ámbito Ético-Moral

Con un alto grado de amor y valoración por su profesión.
Empático y leal entre pares y con todos los miembros que componen la Unidad Educativa.
Solidario, honesto, honrado y consecuente, de modo que lo dicho, se traduzca en obras.
Tolerante y respetuoso de la diversidad socio-cultural.

Ámbito Profesional

Conocer, practicar y promover el Proyecto Educativo Institucional del Colegio.

Responsable y comprometido, en todo lo que compete a su quehacer pedagógico.

Idóneo, creativo y mediador de la(s) disciplina(s) que imparte.

Proactivo consigo mismo y en la formación de sus educandos, frente a las diversas áreas del conocimiento.

Optimista y dinámico en su entrega.

Valorar y resaltar las virtudes de los alumnos y alumnas, para mejorar su autoestima.

Actuar como mediador frente a los conflictos, con actitud conciliadora, para fomentar la buena convivencia escolar.

Interesado por el perfeccionamiento constante de su disciplina y/o Subsector, orientándola a la docencia directa de aula y para compartir experiencias educativas
con su grupo de pares.
Tratar a sus alumnos con cariño y deferencia, jamás usar un lenguaje grosero o hiriente.